domingo, 28 de marzo de 2010

La muerte de García Lorca


Recuerdo tres 24 de marzo de manera especial. El de 1996, cuando se cumplían veinte años del golpe y aparecían por primera vez en la escena política los Hijos. El de 2001 cuando al día siguiente el Congreso le otorgaba los Superpoderes a Domingo Cavallo y muchos sentíamos que estábamos viviendo una forma novedosa y sofisticada de Golpe de Estado y aquel más cercano cuando el por entonces Presidente, Néstor Kirchner ,convertía la ESMA en un Museo de la Memoria, un espacio que las Madres transformarían en un centro cultural inspirado en sus hijos.

Pero el ultimo 24 de marzo fue tan especial como los anteriores .

Esta breve cronología da cuenta de nuestros cambios como sociedad y adhiero a una frase de Hebe, yo también me siento orgullosa de vivir en este país.

Cuando en el año 2008 escribía esta nota que ahora comparto con ustedes,para el diario Clarín , pude enfrentarme una vez más con la certeza de que todo lo hecho en materia de derechos humanos por la sociedad argentina es inédito. Nos avergüenza el horror y el robo de bebés (hoy más que nunca), nos avergüenzan gobiernos que humillaron a la nación con la complicidad de muchos pero siempre encontramos una forma de resistencia y en estos años hemos conseguido reconstruir un país sosteniéndonos en lo mejor que tenemos, aunque una fuerza maliciosa trata de hacernos retroceder.

Escribir una serie de notas que buscaban esclarecer la muerte de un poeta para un diario ensombrecido por la certeza de la apropiación, es una de las grandes contradicciones que nos atraviesan a todos.



La muerte de García Lorca, en un filme

El documental El mar deja de moverse de Emilio Ruiz Barrachina, pone de relieve la participación de los primos del poeta en el asesinato. El documental recién llega a la Argentina y se proyectará en la Feria del Libro de Buenos Aires.
Por: Alejandra Varela





Documental: García Lorca:
Por Alejandra Varela
Su nombre dice muy poco, a tal punto que sus tres hijas lo borraron de sus vidas. El hombre era un tipógrafo que militaba en La Falange y entendía que allí apenas lo tenían en cuenta. Sabía que en la casa de la familia Rosales se escondía un rojo de renombre y alentado por Horacio Roldán decide ocupar un lugar en la historia de la España franquista: Será el hombre que detuvo a Federico García Lorca el 16 de agosto de 1936.

El poeta Luís Rosales, que por ese entonces tenía 26 años, nunca olvidó ese episodio que cambió su vida: “Supe que el hombre más importante de España puede morir por las ambiciones políticas de alguien que no representa ni ha representado nada”, confesó al recordar el momento en que su amigo Federico fue detenido por Ramón Ruiz Alonso.

La trama del asesinato de García Lorca que se expone en el documental de Emilio Ruiz Barrachina, “El mar deja de moverse”, acerca al espectador a una mirada microscópica sobre la Guerra Civil Española.

Quienes por estos días se sienten en la sala del Malba o visiten la Feria del Libro, no sólo podrán conocer al director del film y a los poetas Félix Grande y Francisca Aguirre, que llegan para acompañar el estreno oficial de la película en la Argentina, sino que también podrán sumergirse en la Granada de los años 30.

Sabrán que el mejor amigo de García Lorca era falangista y se llamaba Luís Rosales, el prestigioso poeta que obtuvo el Premio Cervantes en los años 80. “Luís Rosales no era falangista antes del Golpe de Estado de 1936”, explica Ruiz Barrachina, “se apunta a falange por petición de sus hermanos, que sí eran desde tiempo atrás. Como dice su sobrino Gerardo en el documental, la familia era consciente de que si el golpe no triunfaba “su casa iba a ser arrasada y ellos fusilados”. Luís Rosales interviene el 20 de julio en la toma de Radio Granada y posteriormente es nombrado Jefe del Sector Motril, donde intercambió gente de uno y otro lado y por donde ayudó a pasar a más de nueve comunistas a Málaga. Esta propuesta se la hizo a Lorca, pero él se negó a pasar a la zona republicana por miedo a las represalias contra su familia. “

Pero en Granada había otro hombre sumamente importante en la vida de García Lorca: Federico García, su padre. Ese hombre era uno de los principales terratenientes de Fuente Vaqueros, era de izquierda, solidario con los campesinos y había tenido un hijo con una personalidad tan fascinante como la suya, con talento y con el atrevimiento suficiente para ser homosexual en una zona de hombres rurales y conservadores.

Sus primos no sólo querían sus tierras sino que se ubicaban en el bando opuesto de sus ideas políticas.

Los Roldán pertenecían a Acción Popular y fueron convocados por Valdez (Gobernador militar de Granada tras el golpe de Francisco Franco) para la conformación de las Escuadras Negras, una suerte de grupo de tareas que tenían la finalidad de hacer desaparecer gente.

De la mano de Horacio Roldán va Ramón Ruiz Alonso a la casa de los Rosales a detener a Lorca. Ese era el eslabón que faltaba: un hombre dispuesto a todo para ser reconocido hacia el interior de La Falange. Se suma al crimen Luís Trescastro Medina, casado con una prima del padre de Federico, que se convierte en el autor material del asesinato.

“Queda demostrado en el documental que estas imbricaciones familiares y las relaciones con sus primos, ya muy complicadas desde las rencillas mantenidas pon su padre con miembros de la familia, son causa directa de la muerte de Lorca. Esto sucedió también en casi todos los pueblos de España. Sigue siendo la política la primera causa, pero estas rencillas familiares y la homofobia, desmitifican en parte la muerte de Lorca y a la vez la engrandecen porque se hace representante de otras miles de muertes de gente anónima. Fue la muerte de una España a manos de otra España que mataba en nombre de Cristo y de las más rancias convicciones”, sostiene Ruiz Barrachina.

Pero desde la llegada de Federico a Granada para celebrar su santo el mismo día que estalla la Guerra Civil, hasta el momento que decide esconderse en casa de los Rosales, su asesinato no era imaginable. Mucho menos que alguien se animara a entrar al hogar de tan reconocidos falangistas a buscar al poeta.

A Lorca le tocó morir fusilado y a Luís Rosales cargar con la sospecha.

El autor de “La casa encendida” vivió entre los riesgos de ser fusilado por la falange, al atreverse a proteger a un rojo y el señalamiento por una delación que jamás realizó y que después de mucho tiempo fue disipándose: “Toda la familia Rosales siempre ha colaborado con los investigadores sobre la muerte de Lorca”, relata Luís Rosales (hijo) “Mi padre siempre pidió la creación de una comisión o la celebración de una conferencia para clarificar para siempre los hechos”.

Los sobrinos de García Lorca niegan la complicidad de Luís Rosales en el secuestro de su tío pero le reprochan que siguiera aferrado a la ideología que lo había separado de su mejor amigo.

“Mi padre no sólo perdió a Federico sino también a su mentor Joaquín Amigo, que fue despeñado en el Tajo de Ronda. Cada uno de los dos bandos le mató un amigo. Decir que siguió sirviendo a Franco es una forma de hablar, era una guerra y él estaba en uno de los dos bandos. En cualquier caso, mi padre, después de la guerra, nunca fue falangista”, argumenta el hijo del poeta.

Hoy, en Granda, los nombres son los mismos: hijos y sobrinos de los protagonistas viven las tensiones de esta historia inconclusa.

“En el documental hemos logrado por primera vez en 70 años que las familiar Rosales y García Lorca redirigieran la palabra”, dice con orgullo Ruiz Borrachina “Esa escena final en la que pasean juntos Laura García Lorca y Luís Rosales (H) es maravillosa. Hasta entonces, si miembros de ambas familias coincidían en algún sitio se daban la espalda. Creo que con el documental hemos esclarecido muchas cosas y de eso se trata, a mi juicio, la recuperación de la memoria histórica.”

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